Dicen que este año se jubila. Si es verdad, no llego a entender porque quiere hacerlo tomando la decisión más comprometida de su vida profesional cuando lo más fácil sería escaquearse y esperar que otro cargara con el mochuelo. Debería negarse a escoger entre Valentino Rossi y Jorge Lorenzo. Pero resulta que Masao Furusawa, gran jefe deportivo de Yamaha, es un futuro pensionista kamikaze y a este paso un candidato al hara-kiri.
Furusawa padece Síndrome de Estocolmo galopante y por segunda vez no le valdrá colgar el muerto al periodista de turno, que esto de matar al mensajero es una artimaña demasiado manida para tener credibilidad. Ha tropezado dos veces, como un novato, decantándose en público por Valentino Rossi y menospreciando a Jorge Lorenzo. Lo ha hecho en dos medios de comunicación diferentes, antes dos periodistas de países opuestas, un latino y un anglosajón, y en los mismos términos. Y, una de dos, o es muy torpe o tiene muy claro el camino a seguir.
El Justiciero del Paddock



