Por Emilio Pérez de Rozas
Otro momento histórico en la vida de Jorge Lorenzo. El joven piloto mallorquín, superviviente a múltiples retos, no sólo en la pista sino, también sí, también, en su vida familiar y privada, se encuentra hoy ante un nuevo reto: superar las provocaciones que le plantea el 'Doctor', el maestro, el pícaro, el pillo, el sabio, el campeonísimo Valentino Rossi.
Es, sin duda, el mayor reto al que se ha enfrentado nunca el bicampeón mallorquín. Lorenzo, que se subió a una moto antes que a un patinete, que aprendió a retorcer su muñeca derecha antes que a pedalear, que superó una vida dura, dura, dura, que supo sobrellevar la separación de su padre, las idas y vueltas, las discusiones y peleas, los pleitos desesperados que protagonizaron gentes de su entorno, gentes que lo querían bien pero que le retorcieron la existencia, está frente a un a hecho cristalino: ha provocado al mejor piloto de todos los tiempos, lo ha llevado hasta el límite, le ha hecho caerse, hacerse daño, sufrir, lagrimear de esfuerzo y, ahora, regresa para vengarse.
Porque en la vuelta precipitada de Rossi hay, sí, mucha venganza. Demasiada. O no. Mientras el 'Doctor' ha estado recuperándose de su doble fractura de tibia y peroné derecha, ha estado viendo cómo su compañero de 'box', aquel al que creyó amedrentar colocándole un muro de separación, aquel al que ninguneó de palabra y obra, de gesto y expresión, se ha apropiado, no sólo de su campeonato, del Mundial de pilotos, sino de su equipo, de su marca (es evidente que Yamaha se plantea el futuro sin Rossi, sabedores sus jefes de que ya ha firmado por Ducati) y, en algunos aspectos, hasta se ha sabido ganar el cariño de buena parte de la afición mundial. Es ese carisma el que está en peligro.
Lorenzo ha llegado a MotoGP y, desde el primer día, desde el primer ensayo, desde el primer gran premio (logró la 'pole' en Qatar-2008, la primera carrera de su vida en la categoría 'reina'), ha cuestionado el dominio, la dictadura, la 'valentinocracia' que dicen algunos periodistas italianos. Lo que no consiguieron, o sí, pero sólo a medias, Max Biaggi, Sete Gibernau y Dani Pedrosa, que lograron derrotar, a veces, al 'monstruo', al mito, parece a punto de conseguirlo el bicampeón mallorquín: desquiciar hasta la derrota final al mejor piloto de todos los tiempos, al tipo que acumula nueve títulos mundiales, al señor que ha dominado todas las categorías en las que ha corrido, al campeón que suma más victorias y podios en menos carreras.
El Rossi actual, que vive en una cámara hiperbárica para poder regresar cuanto antes a correr, el campeón capaz de subirse a su Yamaha tras abandonar su muleta, ése tipo vive en la cuerda floja y ha decidido recuperar sus viejas costumbres, su estilo agresivo, fuera y dentro de la pista, y tratar de desequilibrar a su adversario más temible, a Lorenzo. No importa la manera, ni la frase, ni el desprecio. Lo vital es que Lorenzo sepa que el campeonísimo le desprecia, que ambos acaban de entrar en la 'cúpula del trueno': dos entran, uno sale.
Y es ahí, no sólo en la adversidad de la pista, donde Lorenzo ha de ser más frío y calculador que nunca. Aparcado aquel Lorenzo que temblaba cuando se aproximaba la hora de coronarse campeón en 250cc a lomos de su portentosa Aprilia, superado aquel campeón que destrozaba armarios en el camión de su equipo cuando rodaba por los suelos en los momentos de mayor presión, todos confiamos en ver, a partir de Sachsenring, un Lorenzo equilibrado, el que es, el que él mismo se ha forjado a base de entrenamiento, mentalización y profesionalidad.
El Lorenzo que debe enfrentarse al 'Doctor' ha de ser un Lorenzo tan frío y calculador, tan irónico, tan pillo, tan equilibrado como el Rossi al que se enfrenta. 'Gladiator' ha de saber que se enfrenta a un león herido y, sobre todo, ha de saber comportarse como lo que es, un líder que suma 104 puntos más que su rival. Lorenzo ha de correr con el espíritu de los campeones pero, sobre todo, con la mente que equipa a los sabios y el eslogan de los mejores. Los campeones, los auténticos campeones, cuando juegan bien, ganan; y, cuando juegan mal, empatan.
Foto: www.mircolazzari.com


Comentarios
Deberias preguntar e informarte de los que realmente saben de este deporte y para que repetir lo que Armando ya te dijo.
Penoso reportaje periodistico de un independentista y Lorencista-periodista.
Realmente. Releo la nota y mas indigna me parece.
criricar la rapida recuperacion de una persona en vez de valorarla es de canalla, se ve q nunca montaste una moto y no saves lo q se sufre cuando uno se lastima y no puede vover a hacerlo,creo q las personas como usted le hacen muy mal al motosiclismo.
que pena, , que pobreza conceptual en el análisis tratándose de quien se trata.
Este "señor" no se merece nada más que Lorenzo le parta la cara, en las carreras me refiero no en lo fisico, para que se trague su alta prepotencia.
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