Rossi se partió la pierna derecha el pasado cinco de junio, una fractura de tibia y peroné que el médico que le operó cifró en un periodo de cuatro a seis meses de recuperación. Los más optimistas dijeron que, a lo mejor, en dos meses Rossi volvía y la prensa italiana comenzó a empujar con todas sus fuerzas para que la fecha del 15 de agosto, en Brno, fuera la elegida.
Pero un mes y dos días después de notar como dos huesos de su pierna crujían en el interior de su mono al impactar con el asfalto de Mugello, Rossi se ha vuelto a subir a una moto de carreras para probarse, en Misano. No sabemos qué opinará el médico que le operó, ni sabemos, tampoco, quién supervisa su rehabilitación, ni quien le ha autorizado, en pleno proceso de soldado de los huesos, a subirse a una moto y rodar a 260 Km/h por un circuito, entre otras cosas porque el teatrero doctor Costa ha desaparecido de la escena.
Costa, el hombre que dirige la clínica mobile del mundial pero que, al parecer, no es ni médico, ha vivido muchos años de los abrazos, las risas y las fotos que se ha hecho junto a Valentino, mirando el vendaje de su muñeca en la parrilla, abrazándole llorando en Holando cuando corrió lesionado… pero Costa, que sacó pecho y anunció en Jerez que Rossi se había recuperado de la lesión del hombro tras la caída practicando motocross después del GP de Qatar, ha sido borrado de un plumazo del entorno de Valentino, que no sólo no está recuperado, sino que sigue sufriendo dolores en ese hombro que Costa dijo tener sano como una manzana.
Sin un Costa de por medio que vaya rociando de filtraciones a la prensa, el hermetismo en torno al estado real, al del parte médico, de Valentino, es total. El es ‘The Doctor’, dirán algunos, bueno, quizá sí se hace él mismo los diagnósticos. Seguramente no los médicos, pero el diagnóstico que ha hecho ‘il dottore’ es claro y meridiano: Desde que se lesionó en Mugello, se han corrido tres grandes premios: Gran Bretaña, Holanda y Catalunya, en sólo 15 días, y en ese lapso de tiempo Jorge Lorenzo ha encadenado tres poles y tres victorias, muchas más, muchísimas más de las que lograrán, en toda su vida, la mayoría de pilotos de MotoGP.
Valentino ha comprobado que mientras él pasaba horas dentro de la cámara hiperbárica, paseando por la playa, haciendo ejercicio y, en fin, recuperándose de su lesión, su compañero de equipo y rival tomaba posesión en su reino, tanto en Yamaha como en el Mundial, con una superioridad sobre el resto de rivales que tumba de espaldas.
Rossi ya sabe que a Lorenzo no le intimida con su habitual estrategia psicológica. Tras cada victoria del mallorquín, Rossi ha hecho público un comunicado con declaraciones, explicando lo bien que estaba y lo rápido que iba la recuperación. Lo hizo tras las carreras de Silverstone y de Assen y, después de la de Catalunya anunció que iba a probarse en Misano, sobre una moto… para recordar a Jorge, y a todo el mundo, que no está, pero que no se ha ido, que volverá. Y lo hará en Alemania, seguro, porque Rossi sabe ya que la única forma que tiene de intimidar a Lorenzo, de hacerle restar, es estando él en pista, compitiendo a su lado, maniobrando al otro lado del muro del box de Yamaha.
Lorenzo ha demostrado que con Rossi fuera del mundial colecciona poles y triunfos con una facilidad extrema y Valentino no está dispuesto a que esta especie de rutina siga hasta Brno, el 15 de agosto, entre otras cosas porque si Lorenzo encadena cinco victorias seguidas ya no habrá quien le pare y, muy importante, porque Valentino sabe que cuanto más tiempo esté fuera de las carreras, más le costará recuperar el estado físico y el ritmo necesarios para competir con Lorenzo.
Valentino Rossi es el único piloto de motos que queda exento de ese axioma tan real como cruel que dice que ‘vales tu último resultado’, el italiano está por encima de eso, es el mejor de todos los tiempos, el nueve veces campeón, el hombre récord, el mago de las dos ruedas dispuesto, esta vez, a sacarse de la chistera una recuperación relámpago, casi milagrosa y, sin duda, será extraordinariamente bienvenido, sea en Alemania, Laguna Seca o Brno, ya que su sola presencia dará brillo y esplendor al mundial.
Pero a veces, la presión y las prisas no son las mejores compañeras de viaje. Pudo ser un despiste o las gomas frías, pero nadie duda de que la presión que estaba ejerciendo Jorge sobre él influyó en la caída de Rossi en Mugello. Esperemos que no sea esa misma presión la que le lleve, ahora, a volver precipitadamente a las pistas.


Comentarios
Callarte a ti la boca que dijiste que después de su lesión se plantearía retirarse...
chema esto lo ha dicio la mujer de debon
http://www.gpone.com/index.php/it/news/ultime-news/1232-debon-correra-al-gp-del-sachsenring.html
e aqui??????
german la storia di costa che non e' dottore la sentita da danny noyce nella video charla con marc martin e anche noyce sta sbagliando ma a sua differenza parla di poteri di costa
io collaboro per un sito italiano di moto e non bisogna essere giornalista per sapere che Costa e' dottore in medicina
y deja de esconderse
Por cierto algunos decis que esta página es pro Pedrosa, Pro Rossi, Pro Lorenzo, eso esta bien que cada uno tire para su lado.
No creo que Germán se invente nada de Costa a mi me extraña,pero el seguro que tiene buena información de su "conexión" italiana
ma sigo diciendo que el echo que paso a morales tenia que tener mucho mas importancia
porque la sicurezza in pista merece mucho mas que 20 plabras
e morales no es italiano
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