Valentino Rossi es como el espíritu de la democracia, que nadie lo ha visto pero nadie puede vivir sin él. En Assen todavía el paddock zozobraba de camión en camión lamentando su pérdida. Vale manda emails -su marketing es brutal- para consolar a la parroquia porque dice que echa de menos “a todo el mundo”. Y la añoranza es mutua. “Es extraño que no esté”, me dijo Dani Pedrosa antes de una entrevista en hospitality de Honda (por cierto, un vivero tan caluroso que a uno le podrían salir escamas).
Jorge Lorenzo también estaba un poco triste. “Una parte de mí le echa de menos. No es lo mismo sin él”, anunció esa parte de ángel representada en su número 99. La otra parte, la maliciosa, ni se acuerda de él. Pero es un buen discurso para dar boleto rápido a los italianos que con una respuesta tan diplomática ya tienen para rellenar la despensa con algún artículo curioso.
Nereo Balancín, periodista italiano de pelo cano y amigo de la casa, me dejó el otro día un poco preocupado. “Fíjate cómo está la cosa que a nosotros ahora nos dan más espacio para hacer una nota sobre una subasta de una camiseta de Rossi que para contar una victoria de Lorenzo”. Escuché con estupor. Sin Valentino, los plumillas paisanos se han quedado como Lorenzo, sin referencia. Vamos, como un defensa central cuya marca cae a banda y les deja desorientados.
¿Y cómo llenar el hueco? Pues especulando, rumoreando con dimes y diretes sobre el futuro de Rossi. Que Ducati lo tiene atado ya no es noticia. La noticia es saber cuándo lo hará público, cuando saldrá a vociferar el scoop como el volcán Krakatoa para llenar con toda su lava los rotativos de medio mundo. Mientras su ex manager Gibo Badioli, ex sillero, ex aprovechado y convicto en busca y captura por haber defraudado 25 millones de euros a la Hacienda italiana, huye de la persecución, Rossi, a su manera, se escabulle de las noticias que circulan por el paddock con la suerte de que está en su casa, apartado del mundanal vociferio, en pleno proceso de reconstrucción dentro de una cámara hiperbárica que inyecta más oxígeno en sangre y así sus tejidos se regeneran antes (esperemos que no surta el mismo efecto que en Raúl, el ex 7 del Real Madrid).
Pues bien, con tanto tiempo libre, el cerebro de Rossi está planificando su regreso. No para lo que resta de temporada, que será un mero trámite para él, ya sin opciones, y un buen modo de realizar una larga pretemporada para 2011. Vale diseña la estrategia con Ducati desde su casa. Filippo Preziosi, el ingeniero en silla de ruedas que crea estos prodigios denominados Desmosedici, está colgado del auricular. Y de Rossi. Con la connivencia de Phillip Morris, dispuesta a soltar la morterada de 16 millones de euros anuales (dos más que en Yamaha), Preziosi suspira por Vale. Le ha prometido hacerle la moto que él quiera, como si quiere salir con un scooter de 2.000cc. De hecho, esta Ducati, más de calle que la que hizo grande a Stoner, ya tiene un punto de moto estándar, como le gusta al Dottore.
Pero según me comentaba Enrico Borghi en la sala de prensa de Assen, el tipo que susurra al oído del mito y al que escribió su biografía, la lista de peticiones del oyente que ha confeccionado su convaleciente amigo es interminable. “Folios y folios”, decía. Y es de creer. La primera, seguro, que Claudio Domenicali, uno de los responsables de la fábrica y el departamento de carreras, vaya a vender Monster a un concesionario. Él fue uno de los tipos que trató a Valentino antes de ficha por Yamaha como si fuera un ser inferior. Otra condición sería Livio Suppo. Pero éste ya esta fuera, en HRC (¿coincidente, no?). Y el resto, aparte de las estrictamente económicas, tendrán mucho que ver con la fabricación de la máquina y la organización interna del box. Jerry Burgess y la tribu australiana (dei Chihuahua, of course), seguirán sus pasos. Y algunos más, probablemente aquellos que le dan de comer en el hospitality y alguno de la parte de comunicación.
Esos y otros flecos, como el futuro después de Ducati, son los que faltan por cortar. En Yamaha parecen haberle ofertado a la baja (de 14 a 10 millones de euros), para compensar con Lorenzo que, si gana el título, tendrá caché de gran estrella. Pero a Yamaha se le va Fiat y las nuevas pegatinas serán las de Petronas. Fiat, por cierto, se irá para no comprometer la presencia del Grupo en Ducati. Y para asegurarle a Vale que, cuando se retire, pueda correr en coches de rally cuando quiera. O en un Ferrari cuando le dé la real gana.
Y Lorenzo, tan campante. Tiene, no una sartén, sino toda la batería de cocina por el mango. No tiene prisas. Sabe que ganará un pastón el año próximo, esté donde esté. Y que tendrá una buena moto, esté dónde esté. Y que seguirá siendo rápido, esté donde esté. Y que, encima, lucirá, seguramente, el número 1, esté donde esté.
Foto: www.mircolazzari.com


Comentarios
ha dicio a la tve
estamo esperando una respuesta de rossi
no no tenemo ningun plan de moto de rossi
si provarla antes?????????
no te fies de enrico borghi
porque en italia el no ha dicio nada de esto
marlbo.........
es patrocinador de ferrari e de ducati
fiat se va poque termino su contacto que tenia que ser cierrado dos anos ante e que rennovaron
hora rossi ya sabia lo que van a dar a lorenzo??????
suppo se puse contra de marlboro por la oferta echa a lorenzo en el 2008 poer esto esta fuera e marlboro manda
esto no te lo ha dicio enrico borghi?????
otro articulo de la misma familia???
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.