Tuesday, Sep 07th

Last update:08:04:17 AM GMT

You are here: Opinión Pasado de vueltas Cuando no sale el sol… ni la luna

Cuando no sale el sol… ni la luna

rossicontraluz

Desencajado y la pierna en el aire, reprodujo una sensación extraña, incómoda  de explicar. Uno cuando acumula ya más de 150 grandes premios en forma de acreditaciones, viajes y hoteles, siempre se siente fuera de lugar cuando le toca ver una carrera desde el sofá. Y lo de Mugello, avinagrado encima con el drama de Rossi, pues aún peor. Ver cómo un ídolo, un piloto divino, una referencia en la historia, un hombre de carne y hueso se troncha de ese modo, es difícil de digerir. Peor cuando median unas cervezas y un paquete de aceitunas.

Salvando las distancias, temporales, geográficas y dimensionales, cuando contemplé cómo Vale se entablillaba con las manos la pierna fracturada antes de ser evacuado en camilla, supe que el paddock estaría viviendo esos instantes como una tragedia. Como cuando Daijiro Kato nos dejó en aquel Suzuka de 2003. Salvando toda clase de distancias, repito. El Mundial, maximizado por los altavoces televisivos, no deja de ser, fuera de pantalla, como un pequeño pueblo de la Toscana o de Soria o de Baviera. Cualquier noticia luctuosa establece el toque de queda y los vecinos caminan con la mirada perdida, se montan corralillos de preocupación y el pueblo permanece desorientado. Se oye el gimoteo de algún apasionado, y los familiares allegados no dejan de sollozar. No estuve en Mugello, pero puedo intuir el tono de la letanía que allí se escuchó cuando a Vale lo elevaba a las alturas un helicóptero de color ‘giallo’. Triste paradoja.

Pero vuelvo a la –posiblemente equivocada- comparación entre aquel día de 2003 en Suzuka, cuando Kato se enfiló contra aquel muro de hormigón antes de la chicane. Era un día soleado, caluroso. Aquel mismo y maldito día había estado charlando en el garaje con Sete Gibernau. Silla frente a silla le pregunté por Daijiro. Su mujer y su hijo estaban al otro lado del box. “Es un buen chaval. Ha venido a Barcelona y ha estado en mi casa. Hemos hecho motocross juntos y nos llevamos de maravilla. Además es un piloto enorme”, me dijo. Unas horas más tarde, ya no estaba. Su cuerpo yacía inerme, acribillado de tubos y con una coraza que protegía su médula espinal, en la Clínica Móvil. Respiraba con asistencia y el Doctor Claudio Costa y médicos japoneses se revolvían en su desesperación. Pero su cuerpo estaba deshecho por el impacto. Fue cuestión de días. Y el Mundial se quedó como un padre cuyo hijo se deja la vida en la carretera…

¿Y a qué vendrá todo esto? Es cierto, a qué viene. Un accidente tan distinto. Kato se fue y Rossi regresará, quizás más fuerte. Pues es un relato para que se hagan idea de cómo vive ese pequeño pueblo un golpe de esta magnitud. Bien, Valentino sólo tiene fracturas en la pierna y el ánimo aniquilado. Pero la sensación de periodistas, mecánicos, aficionados, organizadores y demás fauna, es de abatimiento. Con Kato, el drama fue terrible. Recuerdo caminar por la calle de los prefabricados de Suzuka y cruzarme con semblantes desencajados, envueltos en lágrimas. Yo llevaba un par de años haciendo el campeonato y quizás por el hambre juvenil, logré colarme en la clínica para tratar de enriquecer la información. Fue lo peor que hice. Primero por lo que vi. Más tarde, porque me echaron, obviamente con malos modos por mi ridícula aventura.

En Mugello, el decorado debió ser parecido. No por la gravedad del incidente sino por la reputación del accidentado. Por ser quién es Valentino. Porque el Mundial es dependiente de Rossi. Carmelo Ezpeleta muchas veces me lo ha repetido en distintas entrevistas. “Rossi es parte de nosotros. Con él hemos crecido en Dorna y él es el motociclismo. Yo trataré de que esté el máximo tiempo con nosotros”, suele decir el presidente y CEO  de Dorna. Certero. El negocio necesita a Rossi porque él ya es negocio en sí mismo. Como personaje, él por sí solo es una fórmula de marketing perfecta. Más allá de las fronteras y los pasaportes, Rossi es un ciudadano del mundo. Por donde quiera que uno vaya flamean banderas de Valentino, con ese 46 que un día será parte del Hall of fame del motociclismo. En Japón, en Malasia, en las antípodas, en Estados Unidos…

Por eso su pérdida, transitoria, es irreparable. Su ausencia es como un misil tomahawk contra el motociclismo. No verlo en parrilla cada domingo será motivo de duelo. Tampoco sortear ese camión de Fiat Yamaha siempre escoltado por miles de guardaespaldas. Un Mundial sin color amarillo y sin el perro Guido en el colín de la Yamaha, ese andar deslabazado hasta el garaje, perseguido por sus secuaces, esas ruedas de prensa intempestivas, sin risas ni bromas… Por no hablar del daño a las taquillas. Mucha gente sigue a Lorenzo, Pedrosa o Stoner, pero la religión que ha formado Valentino por todo el planeta es extensa.

Todos perdemos con su falta. Y el primero, Lorenzo. Me gustaría estar dentro de su cabeza e interpretar sus pensamientos. Jamás podré hacerlo y no he hablado ni siquiera con él desde la hecatombe. Pero estoy convencido, y ya hemos oído algunas declaraciones suyas, que para Jorge el Mundial ya no es lo que era. Del trepidante inicio de campeonato y las batallas a cuatro el tinglado se ha quedado sin dos patas (Stoner y Rossi) y esto se desmorona.

Para los nuestros, por suerte, la historia continúa. Pero, más allá del alivio que para Lorenzo pueda suponer no tener que sentir el aliento de Valentino, él mallorquín se ha quedado un poco huérfano. Primero porque Vale ha sido su referencia en estos dos años, su maestro, su rival… Y ahora queda como un defensa sin su ariete. Lo peor de todo –y no seré yo- es que si gana el título, muchos recordarán que fue el título al que Vale no pudo optar porque se cayó en Mugello. Mi lectura será otra: Jorge, si lo gana, ganará porque apretó a Rossi como nadie jamás antes le había apretado, y con su misma moto. Y, por cierto, que nadie se olvide, ahora que no está Rossi, de Pedrosa. Por cierto, para enriquecer este campeonato, ¿por qué no revivimos junto a los dos, aquellos mundiales fantásticos entre Rainey y Schwantz?

Foto: www.mircolazzari.com

 

Comentarios  

 
+1 #4 Sandra 14-06-2010 12:43
Hombre la comparación con Kato me parece un poco bestia la verdad. Hay carrera más allá de Valentino y las audiencias por lo menos en España no se han resentido de momento.
Citar
 
 
+2 #3 Alberto 09-06-2010 15:29
Los domingos sin Rossi no seran igual,pero el que gana a la leyenda se convierte en ella y Lorenzo hoy es mas rapido que Vale y el lo save,la excusa del hombro para justificar que Lorenzo esta que se sale,imaginate ahora!
No me imagino un Rossi peleando por algo que no sea la victoria, quizas es el momento...
Citar
 
 
0 #2 chema 09-06-2010 10:57
Los verdaderos aficionados seguiremos allí, porque para nosotros es un placer ver a esos tios, "volando" sobre sus motos, los admiramos y nos emocionamos con ellos, así que el mundial seguirá adelante, aunque cada domingo busquemos a Valentino, y echemos de menos sus estiramientos en parrilla, su sonrisa y sobre todo el arte que tiene encima de una moto.
Citar
 
 
+5 #1 Jose M.G.Tamajón 08-06-2010 19:55
Revivir lo de Rainey y Schwantz tambien es revivir un dia como el sábado pasado pero con peores consecuencias...
Ahora llega la hora de los verdaderos aficionados, de los que disfrutamos de cada lucha y de cada curva sean quien sean los protagonistas y los que valoramos lo que hacen domingo tras domingo unos tíos que han hecho de nuestra pasión su trabajo y que desafían los limites de lo humano cada vez que salen a pista.
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar