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sábado 30/08/2014

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El perdón de Viñales

VinalesCaraPP

Por Emilio Pérez de Rozas

El lunes por la mañana me llamó un buen amigo mío. Para más señas, abogado del prestigiodo bufete Cuatrecasas, ¡caray! Quería saber si Maverick Viñales tenía abogado. Bueno, quería saber más, quería saber cómo era posible que a un muchacho así y a un padre así se les hubiese ocurrido tamaña barbaridad, es decir, dejar plantado a un equipo, una fábrica (como Honda, suministradora del motor que equipa su moto), una organización como Dorna, un campeonato del mundo como el de Moto3, todo un subcampeonato y, lo que es peor, a sus patrocinadores.

La verdad es que, en el fondo, el pillo de mi amigo se estaba ofreciendo para ver si podía echarle una mano a la familia Viñales y yo le dije que, en este caso, no era un buen intermediario. Y me dijo: “No, no, ya he visto que has criticado muy duramente su decisión en la web de motocuatro.com. La verdad es que tienes más razón que un santo. Yo creo que este chico se arrepentirá, y muy pronto, de lo que ha hecho. Eso sí, de lo que ha dicho lo tiene más fastidiado”.

Estaba, pues, cantado. No había que ser ni muy listo, ni muy inteligente, ni siquiera abogado del prestigioso conglomerado Cuatrecasas para darse cuenta de que a los Viñales o les habían aconsejado fatal o, simplemente, padre e hijo decidieron pegarse un farol, que no les llevó a nada y que, veremos, dónde y cómo acaba.

Porque, esperemos, no ocurrirá, pero Viñales podría encontrarse ahora que su equipo ha decidido que no se suba a la moto. Sé que no ocurrirá, porque ellos lo que quieren es recuperar al chaval, pero ¿cómo se puede trabajar con alguien que ha dicho lo que ha dicho Maverick? A mí me costaría pero creo que ni Raúl Romero ni Ricard Jové tienen ganas de desquite. Es más, el Gran Premio de Malasia de Moto3 empezó con la moto de Viñales en su box y todo su equipo esperando que llegase.

Puede que los Viñales reconduzcan la situación pero me cuesta creer que un desplante de esas dimensiones (y yo también estoy de acuerdo con mi amigo: lo dicho, dicho está y dicho queda) pueda borrarse de un plumazo. Puede, sí, que el equipo pase páginas, entre otras razones porque Viñales es su mejor inversión, casi la única, y en ello les va seguir en la cima del campeonato o, al menos, intentando pelear por el título el año que viene.

Pero, ya les puedo asegurar yo, que ese regreso, esa petición de perdón, no va a convencer a Shuhei Nakamoto ni Lin Jarvis, máximos responsables deportivos de Honda y Yamaha de MotoGP, para que el chaval vuelva a ocupar un lugar en su lista de futuribles. Ese feo es demasiado feo como para que un equipo de altura, de los grandes, no tema meter en su seno a alguien así.

 

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