Por Emilio Pérez de Rozas
Hay maneras de ganar y maneras de perder. Hay maneras de campeonar y maneras de subcampeonar. Pero una cosa empieza a estar clara, no ya en el motociclismo, en cualquier deporte. Después de 17 y/o 18 carreras, sea la categoría que sea, el campeón siempre, siempre, es el mejor. ¿A qué sí? Cierto, podrá ocurrir como sucedió el año pasado, por ejemplo, en la categoría de Moto2, donde todos nos dimos cuenta enseguida de que Marc Márquez era mucho mejor que los demás, incluso que Stefan Bradl, sí, y que solo la lesión de su ojo, es decir, la desgracia, las caídas, aquel charco que no supieron ver los comisarios, impidieron al de Cervera conquistar el título que ahora, sí, tiene en sus manos. Aquello ocurrió, pero Bradl, que estaba a la guay, cazó el título y ahora, este año, esta temporada, en su debut en MotoGP, está demostrando que es, también un enorme, un inmenso piloto. Algo más que un 'rookie', ya verán.