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lunes 22/09/2014

You are here: Opinión "Vuelta rápida" Valencia, final de un año memorable e inicio de otro que será aún mejor

Valencia, final de un año memorable e inicio de otro que será aún mejor

GeneralSalida

Por German Garcia Casanova

Es lo que tiene Cheste, que cierra el año mundialista. Un arma de doble filo, una fecha que puede ser el no va más si es allí donde se deciden los títulos, o un simple trámite, cuando, como en esta ocasión, el Mundial de MotoGP llega a la capital del Turia con todo el pescado vendido. No quiero ni imaginar lo que hubiésemos vivido si Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa se hubieran jugado, en la última carrera del año, ante toda la afición española, la corona de campeón del mundo. El delirio.

Pero eso ya no vamos a verlo. Cheste es el final de un año memorable, en el que dos de nuestros pilotos, el propio Lorenzo y Marc Márquez se han proclamado campeones de sus respectivas categorías, y que además lo han hecho ante dos rivales formidables, estratosféricos, merecedores de la misma suerte y, también, españoles: Dani Pedrosa y Pol Espargaró… histórico.

Llegar a Valencia con todo decidido puede haber enfriado el ánimo de los aficionados, es lógico, y más tras comprobar la forma en que ha ido subiendo la temperatura en esa irracional y demoledora rivalidad que se ha creado, y acentuado más aún si cabe en esta última mitad de temporada, entre los seguidores de Lorenzo y Pedrosa, y, aunque en menor medida también, entre los de Márquez y el menor de los Espargaró. Clonando hábitos futboleros impensables hasta hace bien pocos años, el hecho de que dos pilotos españoles luchasen, codo con codo, por el título mundial, ha arrastrado a una nueve especie de ‘motero’, un seguidor de sofá que, bien venido sea, suma para la causa.

Pero si bien es cierto que Valencia no repartirá títulos, no lo es tanto que el último gran premio del año no vaya a tener interés. El reasfaltado asfalto de Cheste puede vivir, estoy seguro, una de las mejores carreras de la temporada. Con Lorenzo ya campeón, el mallorquín podrá dejar la calculadora por fin en el box y salir a jugarse los bigotes en cada curva, y que nadie dude de que es él el primero en querer demostrar que puede ganar carreras, incluso en un circuito que nunca le ha gustado. Todo lo contrario que a Dani Pedrosa, que se mueve por el Ricardo Tormo como pez en el agua y que va a salir a ganar como si en ello le fuera el título, para demostrar que de no ser por el error de Australia y la mala suerte de Misano, otro gallo hubiera cantado. Y, más aún, para llevarse el título honorifico de piloto con el mayor número de victorias este año en MotoGP, empatado ahora a seis con Jorge. En fin, competición pura y dura, sin presiones de por medio.

Valencia vivirá, también, la última carrera en el Mundial de MotoGP de uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, el australiano Casey Stoner, que con sólo 27 años ha decidido colgar el mono. Casey, tras su exhibición en Phillip Island, hubiera podido esgrimir cualquier escusa para no hacer el viaje de ida y vuelta a las antípodas, y quedarse en casa. Pero ha demostrado, una vez más, su profesionalidad y estará en la última carrera del año, un gran premio en el que ni él ni su equipo se juegan nada, pero al que no faltará para que los aficionados españoles puedan disfrutar, como lo hicieron los australianos en la anterior carrera, de un piloto singular, único e irrepetible. Además, si Casey ganase en Cheste, que nadie lo descarte, empataría con Jorge y Dani a número de victorias este año, seis, habiéndose repartido a partes iguales, entre los tres, todas las carreras de este año. Sería un final bonito y justo, sin duda.

Así que interés sí, lo habrá y por todo lo alto, y para no alargarnos, pero podríamos seguir con la despedida de Valentino Rossi de Ducati, o la carrera de Moto2, espectáculo permanente, que con Márquez ya ganador y Espargaró como heredero, puede ser otra batalla sin cuartel. O, también, esa lucha aún abierta entre Luis Salom y Maverick Viñales por el subcampeonato de Moto3… en fin, emociones fuertes, no lo duden.

El fin, no; el principio

Valencia será el final de una temporada memorable, pero al mismo tiempo será el principio de otra que apunta a ser, aún, mucho mejor, inolvidable e histórica. En Cheste, el próximo martes, en sólo ocho días, viviremos dos hechos que pueden cambiar, de arriba abajo, lo que entendemos hoy en día como MotoGP. Porque será el próximo martes cuando Valentino Rossi vuelva a subirse a lomos de una moto ganadora y competitiva, la Yamaha M1, la moto con la que corrió entre 2004 y 2010 siete temporadas, y con la que ganó sus últimos cuatro mundiales, labrándose su figura de leyenda, de mito. Tras el ‘accidente’ que han supuesto para Valentino estos dos años en Ducati, el italiano vuelve a un equipo que conoce a la perfección, a una moto que le va como anillo al dedo, y a un box donde, tras conquistar su segundo título mundial, Valentino encontrará a un Lorenzo mucho más sereno, maduro y experto que en 2008, cuando el balear llegó para comerse el mundo. La rivalidad, esperemos que solo deportiva, entre estos dos pilotos puede hacerles subir su nivel de exigencia a cotas extremas, todo ello en beneficio del espectáculo.

Pero, más importante aún que el regreso de Rossi a un manillar ganador, es el debut de Marc Márquez con la Honda RC213V de MotoGP. En interés y expectación que está levantando la llegada de este piloto al mundial de las motos grandes no tiene precedentes. Nadie duda de que va a ser competitivo desde la primera carrera, que estará ya en Qatar para ganar. Y eso va a dar al mundial, al campeonato, un atractivo, un plus, muy interesante. Y más aún porque Marc llega a Honda precisamente en el mejor momento deportivo del que será su nuevo compañero, Pedrosa. Un Dani que el año que viene no cometerá el mismo error de esperar a ver por donde sopla el aire, sino que irá a muerte desde el primer día… ya sabe que lo de esperar no da buenos resultados.

Será interesante, sin duda, ver qué pasa con esa legión de seguidores de Dani y Marc, que hasta ahora, en categorías diferentes, han podido disfrutar por igual del triunfo de uno y otro cuando, a partir de ahora, se conviertan en rivales encarnizados, en el hombre a batir, uno del otro, porque en esto de las motos, ya se sabe, tu primer rival es el compañero de garaje…

 

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