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domingo 26/10/2014

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Marc Márquez, en busca del equilibrio perfecto

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MarquezCrash

Por Oriol Puigdemont

Marc Márquez se enfrenta al mayor reto de su trayectoria y lo hará tal y como lo había planeado, esto es, con las coronas de campeón del mundo de las dos categorías inferiores y de la mano de HRC, la escudería más potente de todo el Mundial de MotoGP. La coyuntura no puede ser más favorable para él, aunque, al mismo tiempo, también esconde alguna que otra trampa. La primera la tendrá cerca, justamente al otro lado de su taller, se llama Dani Pedrosa y dista mucho del que podría ser el compañero de equipo ideal. Junto a Casey Stoner y Jorge Lorenzo, Pedrosa ha elevado el nivel del certamen y, entre los tres, lo han colocado en un punto demasiado lejano para los demás, que no pueden hacer otra cosa que pelearse por cruzar la meta como el primero de los del resto. A pesar de la marcha del australiano, Márquez se las va a tener tiesas con dos de los mejores pilotos de los últimos tiempos, con el permiso de Valentino Rossi, y sería conveniente para él que no se obsesionara con ellos, porque en caso de hacerlo se expondrá demasiado al abismo, que en MotoGP puede ser muchísimo más peligroso y doloroso que en Moto2.

El año pasado, en su primera temporada en la categoría de plata, Márquez tardó tres carreras en pillarle el aire al asunto y lo hizo después de caerse en Qatar, Jerez y Portugal, antes de resarcirse en Le Mans, donde consiguió su primer triunfo. Tuvo suerte de no lesionarse, algo que, por ejemplo, sí le pasó a Jorge Lorenzo en 2008, cuando debutó con las motos pesadas, un ejemplo que el catalán debería tener presente. Lorenzo irrumpió como un tiro en MotoGP, logrando la pole position en las tres primeras paradas del calendario, sin bajarse del podio en ningún caso y ganando a la tercera, en Portugal. Tras ese arranque tan tremendo, Giorgio entró en una espiral de accidentes que comenzó en Shanghái, donde salió volando y se lesionó los dos tobillos, y terminó en Montmeló. Ante su hinchada, el de Yamaha se dio un tremendo castañazo durante los ensayos que le llevó al hospital con un fuerte traumatismo y le impidió tomar parte en la carrera del domingo. “Llegué a tener miedo de ir en moto. Perdí el conocimiento y me preocupé mucho por mi futuro y mi integridad. Cuando regresé, lo hice muy calmado y con mucho miedo. Me costó coger el ritmo”, reconoce Lorenzo cuando recuerda aquel episodio.

Con toda esa ensalada de elementos, es muy fácil aconsejarle a Márquez desde la silla en la que se escriben estas líneas, que trate de encontrar el punto de equilibrio justo entre la velocidad que se le exige a un piloto de HRC y el margen de seguridad que debe mantener por ser novato, pero lo difícil es hacerlo. “La gente lo ve muy fácil y piensa que si voy rápido en Moto2 iré rápido en MotoGP, pero no es tan sencillo. Tendré que aprender de los errores, que seguro que cometeré alguno. No entra en ninguna cabeza, o al menos no en la mía, que llegue allí y esté con los mejores desde el primer día”, reconocía el corredor de Cervera hace muy pocos días. Hará bien en tomar nota de esos fallos, que hasta ahora no han sido pocos si atendemos a las reprimendas y sanaciones recibidas, para tratar de que no se repitan en la medida de lo posible. Sobre todo, porque la dimensión de estos tropezones crecerá exponencialmente y a partir de ahora pueden penalizarle mucho más, tanto a él como a sus compañeros de pista. Esta última declaración, en cualquier caso, demuestra un punto de prudencia lógico en alguien que está a punto de lanzarse a un reto de ese calibre, por más que nadie, ni él, ni Honda ni mucho menos sus rivales, crean demasiado en ella. Esa mezcla de talento, valentía y atrevimiento es la que, al fin y al cabo, convierte a individuos como Márquez en especiales.

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