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viernes 25/07/2014

You are here: Opinión Pasado de vueltas Honda necesita a Rossi

Honda necesita a Rossi

Desde su salida de HRC, Honda no ha levantado cabeza. Lleva un año sin ganar y atraviesa un momento crítico.

Decía Dani Pedrosa en una entrevista concedida a MARCA en el día de reflexión antes del Gran Premio de España, en Jerez, que Honda ahora no se parece ni en el nombre a aquella escudería en la que Doohan o Crivillé salían a parrilla con la certeza de que el triunfo sería para ellos. "La verdad es que aquella moto la veías y daba miedo", comentó entonces el piloto catalán. Porque había miedo escénico. Los de HRC levantaban el telón metálico del garaje y por ahí asomaba el morro 'la moto'. Las NSR 500 con las tintas anaranjadas de Repsol aparecían en parrilla como cuando el Barcelona o el Real Madrid hacen sonar sus espuelas cuando pisan el césped de un estadio.

Aquel miedo escénico se perdió con Valentino Rossi. El año en el que Honda, siempre descabezada, desnortada como un chiquillo en medio de un mercado, tuvo el ataque de celos más clamoroso de la historia del motociclismo, con el orgullo herido por las declaraciones de Rossi. Aquello ocurrió en 2003, pero parece haber pasado un siglo. Honda quiso estar por encima del hombre, del genio. Rossi, por encima de la máquina. Y, enfurruñados, rompieron una relación que parecía indeleble. Vale se fue con Yamaha y Honda, a por setas.

Aquella moto de 1.000cc se apellidaba RC211V y, para muchos, es la mejor moto de la historia. No la hizo Honda. O sí, perdón. Pero con el consejo del gurú italiano. Del mismo modo que ahora la M1, que recuerda a aquella insultante RC, ha sido un prodigio diseñado, idea a idea, consejo a consejo, por Rossi. Aquella moto la heredaron Barros, Biaggi, Hayden, Pedrosa... Pero nada. Un pequeño puñado de victorias y poca chicha más. Luego, la 800, producto mal parido ideado para la pequeña corpulencia de Dani, ha dejado a Honda, tras tres temporadas desastrosas (sí, desastrosas para un equipo que años atrás pareció invencible) hundida en el peor momento de su historial. Más de un año sin victorias, más de un año sin opciones... Y la sensación de que no hay equipo, de que no hay gobierno, de que los garajes están contaminados, de que cada uno navega en una dirección, de que no hay concierto, ni cabeza, ni liderazgo.

Dani anda desorientado. Es su peor año, física, deportiva y anímicamente. Dovizioso no es el talento que se sobrepone a las carencias. No hay una línea de trabajo, salvo peticiones aisladas. Y el problema es que nadie da un puñetazo encima de la mesa, Honda no reacciona y su rocosa burocracia no permite una maniobra radical, algo que choca contra la filosofía de marca. El chasis no está diseñado para estos neumáticos y la moto, otrora estable, equilibrada, sencilla de pilotar ("es muy fácil ganar con Honda", llegó a decir Carlos Checa cuando pilotaba para Yamaha Marlboro), es ahora un junto a merced del viento, nerviosa, inconducible. De la RC211V a la RC212V hay un mundo de distancia, por rendimiento y resultados. Y lo peor es que en HRC no saben cómo dar con la salida.

Igual es que hace falta Rossi, que se fue de Honda para rehabilitar una Yamaha pésima y ganar el título en su primera temporada. En Honda ya se lo han planteado, pero el orgullo japonés es tan grande que les impediría hacer ese movimiento. Rossi tiene un año más de contrato con Yamaha y esa carambola no parece viable. Mientras tanto, HRC seguirá en el lodo mientras Yamaha nada en champán. Y Rossi, claro.

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