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jueves 21/08/2014

You are here: Opinión Pasado de vueltas Cuatro meses tirados a la basura

Cuatro meses tirados a la basura

Dani Pedrosa arrastra una lesión desde la pretemporada, el piloto de Honda necesita parar un tiempo para curarse completamente.

Hay momentos en la vida en los que hay que poner un punto y seguido. Hay que tener la templanza necesaria para decir basta, para aplacar los nervios, para dar una patada al pasado y virar de rumbo, para romper con todo y aparcar la moto en el garaje un tiempo. La frialdad para dar un portazo al mundo y reflexionar. Uno de esos momentos están llevando a Dani Pedrosa al borde de la desesperación. Un carrusel de lesiones sin cicatrizar y el ánimo a punto de reventar, tienen al piloto en un brete difícil de resolver. Dani no descansa, no se recupera y cuando parece que asoma la cabeza, vuelve a precipitarse todo.

En pretemporada sobrevino una nueva lesión. Y vuelta a empezar. Dani llegó sin experiencia con la moto a la primera carrera y con una pierna medio atrofiada por el injerto al que se sometió en la Clínica Dexeus y aún así consiguió terminar la prueba. Luego enlazó tres podios consecutivos. Y en Mugello otra vez sonó el 'crack', tan onomatopéyico como doloroso para el piloto de Honda Repsol. El gran trocanter de la cadera se había fracturado limpiamente. Del mismo modo que su creciente optimismo por rehabilitarse tras seis meses de convalecencia en los que la rodilla, infectada y destruida, le impedía ejercitarse.

Y Montmeló fue un calvario. La "voluntad" a la que apeló Dani para competir ante sus aficionados degeneró en un debate ético sobre la conveniencia o inconveniencia de su derroche. Los médicos, en la distancia corta, le aconsejan un reposo obligado, sobretodo porque la nueva lesión "no tiene", según confirmó Alberto Puig, "operación posible, sólo reposo". Pero el descanso debería prolongarse, al menos, por espacio de dos meses. Y no parece haber tiempo. El Mundial siempre está en el horizonte de Pedrosa, pese a que ahora la desventaja con el trío de líderes ya alcanza niveles intolerables.

Entre líneas, sin embargo, la actitud de Dani, tan épica como temeraria, podría obedecer a otras necesidades. Pedrosa aún no ha renovado con Honda y en Repsol no parecen mover ficha por la renovación como patrocinador de HRC. Quizás sea ésta la justificación que obliga a mantener encima de la moto a Dani a cualquier precio. Pero la cabeza de Dani no está en su sitio. De igual modo tampoco su cuerpo se coloca de forma natural sobre la moto. Pese a las infiltraciones, paños calientes a una realidad que está ahí y que, sin descanso, no se podrá girar.

En Barcelona Dani estaba cabizbajo. Regresó a un discurso lacónico y poco entusiasta tras una tímida recuperación antes de Mugello. Y su rostro era un poema del sufrimiento cada vez que descendía de la Honda. Además, el sábado, lamentó una y cien veces la mala suerte de no poder probar el lunes post gran premio. "He estado esperando todo el año este momento y ahora no sirve de nada", maldijo. En el box aguardaba un nuevo chasis modificado que hoy no ha podido probar. Podía haber sido una solución a la temporada con una moto que no trabaja bien con los Bridgestone. Pero el chasis seguirá en el palé de madera. Quién sabe hasta cuando. Y es un mal menor. El mal mayor es que Pedrosa no encuentra la luz. Y, lo peor, es que no atisba ni siquiera un destello. ¿Será la hora de parar de una vez por todas aunque sólo sean dos carreras?

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