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jueves 02/10/2014

You are here: Opinión Pasado de vueltas Titanio ha vuelto, pero nadie sabe cómo

Titanio ha vuelto, pero nadie sabe cómo

Es una incógnita, pero lo de Laguna Seca tuvo tintes épicos para un piloto que arrastraba un año en escala de grises y con una moto, la RC212V, casi desahuciada.

Es un estoico, quizás por eso su carácter es tan áspero, siempre alejado de la discrepancia pública, de la sonrisa fácil o de la sociabilidad de la que otros pilotos son víctimas. El caso es que Dani Pedrosa es inmune a los golpes, o, al menos eso parecía hasta hace un año. Es inmune también a las críticas y es uno de esos cabezones a los que el condicionamiento externo le resbala como una pastilla de jabón húmeda. Sólo de este modo se puede explicar que su ánimo saliera reflotado cuando peor pintaban las cosas. Así es Dani, tan perseverante como tozudo en el trabajo, tan críptico que sólo él y su entorno son capaces de descifrar los movimientos sobre el tablero, aunque el juego le sea adverso.
El último año ha sido una procesión continúa. Accidentes, caras largas, visitas al quirófano, desmanes de tristeza. Nada le ha salido bien a Pedrosa, renqueante endémico, acribillado por las cuchilladas de una carrera plagada de costurones. Honda no termina de encontrar la dirección de trabajo que necesita y cuando el piloto ha estado por encima de la moto, se ha ido al suelo en repetidas ocasiones con resultados demoledores. En una temporada, hasta cuatro lesiones severas y el alejamiento de las posiciones que merecía.
Y en esto que llega Laguna Seca, donde el año pasado ni siquiera pudo correr tras el varapalo de Sachsenring. Y Dani gana. Y cómo gana. Con su método, fiel a ese programa de despegar desde la rampa de salida para no encontrarse tráfico, para que su cuerpo menudo no tenga que medirse con la agresividad de adversarios más corpulentos. Y Dani renace, en su peor momento, tras dos caídas que le dejan malherido en Mugello y Assen. Nadie sabe por qué, nadie es capaz de explicárselo. Pero sólo Dani es capaz de esas proezas imprevisibles. Quizás el apodo que le puso Sete en sus inicios en el Mundial le venía que ni pintado: Titanio. "Es ligero, duro y frió como el titanio", justificó entonces Gibernau.
En los pronósticos no entraba Pedrosa en Laguna Seca. Cierto es que él fue el primer español en hacer podio en ese trazado ratonero y angosto como un desfiladero, en su estreno en MotoGP. Pero su Honda, mermada, mal parida, un vejestorio de moto que recibió un chasis modificado en Assen, no es la moto para ganar. Pero Pedrosa, desde que comenzó el campeonato, siempre dolorido, estuvo por encima. No así Dovizioso, que no ha hollado el podio en ninguna carrera, mientras que su compañero, ahora sí el definitivo jefe de escuadra, ya ha ganado y ha logrado tres podios más.
Para Dani es la victoria número 30 en el Mundial, igualado con Luigi Taveri, pero cifras aparte, la lectura de ese triunfo impensable es que Dani está vivo. Quizás demasiado tarde para optar a un título del que está bastante distanciado. Pero Pedrosa puede ser, según dijo con acierto Valentino Rossi en la víspera de la cita californiana, el juez del campeonato. Y qué nadie dude de que así va a ser. Pedrosa puede ser, en palabras de Rossi, "el peor enemigo que tenga de aquí hasta el final".

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