Pasado de vueltas
Conciertos a capella y una fiesta de disfraces
De cazadores y presas
Por Alberto Gómez
Dani Pedrosa ha enseñado los colmillos. Es la primera vez que lo hace con tanta ferocidad. La presencia de la presa en el horizonte es un incentivo muy fuerte. Y desde 2006 no había tenido tan cerca el olor de la victoria absoluta, ésa para la que lo fichó Honda en 2005 y ésa que persigue con un ahínco estoico pese a las penalidades que ha ido encontrándose en el tránsito. Dani está fuerte, como nunca. Su físico no tiene mácula esta temporada. No ha tenido que pasar por un hospital ni para visitar a un amigo enfermo. Y su congenio con la Honda nunca fue tan estrecho. El conjunto es formidable.
‘Pedrosa, out’
Por Alberto Gómez
Sí, admito que nada más ver cómo se arrastraba el naranja de la Honda por el suelo entre algunas chispas tuiteé con fruición, en caliente, que este Mundial es una ruina con su baja en Misano. Enfriado, veo con más mesura el desenlace del campeonato. Hay 38 puntos de distancia entre el nombre de Lorenzo y el de Pedrosa. En sus cabezas, sin embargo, no median tantos (eso debió pensar Lorenzo cuando se descolgó por el muro el anuncio en rojo fluorescente: Pedrosa, out). Y en el motociclismo, ya se sabe, los imposibles sólo los sabe gestionar el destino en forma de averías, caídas o malas decisiones. Pero no he venido a estas líneas a hablar del futuro del Mundial, a priori en manos de Jorge, que sólo debería enfocar su cerebro en no fallar para ser campeón.
Cuando lo importante es la moto
Por Alberto Gómez
Hay mucha gente que festeja el cambio de aires de Valentino Rossi. Tan viciado estaba el ambiente de Borgo Panigale que alguien iba a morir por envenenamiento, eso es cierto. Pero era la escapatoria fácil. Hay quien apunta, el propio Davide Brivio, consejero del piloto, que el fichaje por Yamaha es un acto de coraje. Yo, en cambio, no lo veo así. Sí, también es cierto que se encontrará un escenario cambiado, con un Jorge Lorenzo muy poderoso –reforzado por el esfuerzo de Iwata por retenerlo- y que será un desafío solo evaluar, por comparación, a qué nivel regresa Vale con la M1, ésta de 1.000.
Ocho semanas para disfrutar de Stoner
Por Alberto Gómez
La carrera de Casey Stoner se va consumiendo lentamente. O de forma muy veloz, según se mire. Ocho semanas. Ocho grandes premios. Y todo habrá terminado. De forma muy prematura. Con 27 años, curiosa cábala con el número que le dio acceso al campeonato, habrá puesto el candado a una vida ambulante, con la casa encerrada en una maleta. Será una liberación, más allá de los podios, del trabajo de oficina en un box pintarrajeado. Para cambiar el olor a gasolina, a aceite quemado, a esa deliciosa mezcla que conforman el caucho y los poliuretanos, por aromas de papilla y hierba mojada, agua salada y peces boqueando, pendientes de un anzuelo.
Los ‘affaires’ de Valentino
Por Alberto Gómez
Esta vez no sonaron pitos. Y si los hubo fueron tan tímidos que se apagaron con la magnitud de la victoria. Jorge Lorenzo ya no es el demonio en Mugello. Quizás la orfandad del circuito de Scarperia evitó la silbada. Esta vez los bancos estaban secos de espectadores. Incluso la emotiva y recién armada grada con el 58 en las Arrabbiata, un lugar que antes era delicia de fotógrafos y ahora se ha visto aniquilado, por ese armazón prefabricado que apenas junto a varias decenas de tifosi. Pero no hubo pitos. Ni siquiera bajo el palio del podio, un lugar preñado de seguidores, infectados de amarillo. Lorenzo ya se ha ganado el respeto como piloto. Más allá, se lo ha ganado como campeón. La rendición fue palmaria. Si Rossi no está se necesita un referente. Y ni Casey Stoner, poco considerado en Italia, ni Dani Pedrosa, alimentan tanta hambruna.
Para algo son adultos
Por Alberto Gómez
Seré sincero. En Montmeló, después de la carrera de Moto2, bajé a pescar alguna declaración sobre el incidente entre Marc Márquez y Pol Espargaró. Y allí, en este espacio tan reducido entre los portones rojos de boxes y los camiones, se encontraban apresadas muchas emociones, demasiadas. Vi rostros con lágrimas, algunas amenazas, palabras malsonantes entre adultos. Y presentí que todo esto acabaría muy mal. Sentí, también, vergüenza. El encono insano en el deporte es un paquete de dinamita. Porque deviene en fanatismo. Y el fanatismo genera violencia. El estallido aguarda tras cualquier esquina. El escenario me pareció indecoroso, impropio de un deporte en el que unos tipos se juegan la vida. Después, cuando ocurre algo grave, no sirve de nada recurrir a la piedad, el perdón a toro pasado o la tristeza. El daño queda.
El caramelo de Rossi y la fuga de Stoner
Por Alberto Gómez
Convulsiones. El Mundial es azaroso. Un jueves se acuesta consternado, hinchado de ‘lexatines’, y el domingo, que amanece agonizante, encharcado, gris, se echa la siesta con el dulce en los labios. Le Mans fue ejemplo de que el deporte es como una sucesión de cordilleras, con sus valles, pero con algunas alegrías que permiten remontar, subir, para estar otra vez cerca de las nubes. En Francia la noticia de la retirada de Casey Stoner disturbó la calma chicha de los jueves de gran premio, habitualmente una rutina de estadísticas previas y minutos huecos de contenido ante el micrófono.
Los señores de Le Mans
Por Alberto Gómez
La Sarthe. Bosques envolviendo viejos castillos feudales. El Borgo que ciñe el castillo. Escenario mitológico, tierra de templarios. Más, cine en cada esquina. Les Hunadieres, dormido con el tráfico, fuera de las 24 horas. Tenderetes casi milenarios exponiendo las franjas de McQueen sobre cuero avejentado. El cielo trufado de grises y azul efímero. Le Mans. El puente Dunlop, una puerta al cielo. Y champán de Reims para regar la fiesta. Tricolores unciendo los muros. Desde Arnage a Mulsanne. Esas hectáreas emponzoñadas de gasolina. Y Bugatti, minúsculo circuito consagrado al motociclismo.
Honda le busca hueco a Márquez en MotoGP
Por Alberto Gómez
Es demasiado pronto. Cierto. Sólo se han disputado tres carreras. Cierto. Marc Márquez sólo piensa en Moto2. También cierto. Un título es un título. Demasiada pesca como para perderse mirando al horizonte en medio del mar. Pero ya se ven reuniones entre camiones y maniobras orquestales en la oscuridad de un paddock en el que es difícil esconder pequeños secretos.
‘Ducati style’
Por Alberto Gómez
Definitivamente es Nicky Hayden el que marca la pauta en Ducati. El número 1 que diría cualquiera. No es una cuestión de salario. Tampoco de títulos mundiales. Valentino Rossi anda tan perdido que no se encuentra en condiciones de convertirse en el navegador que necesitan en Borgo Panigale. Suena extraño, pero es así. El maestro está fuera de circulación. Basta echar un ojo a sus declaraciones en Jerez para darse cuenta de que no entiende esta moto, de que no sabe cómo exprimirla para sacarle el jugo. Porque una Ducati, aunque se vista de seda, es una Ducati. Lo será siempre.
Rossi, en un callejón sin salida
Por Alberto Gómez
Estoy releyendo algunas notas de Losail, garabatos imprecisos, declaraciones peregrinas de unos y de otros. Cierro los ojos. Valentino Rossi está acochinado en tablas, como los toros derrotados. Sus ojos no destilan el brillo acostumbrado. Contra el barracón se arremolinan periodistas, fotógrafos aupados entre una muralla de cabezas y algún tifoso con una foto en cromalín y un bolígrafo en ristre. No lo recuerdo taciturno. Salvo en Sachsenring, en 2011, cuando se perdió en la clasificación de MotoGP.
Cuatro kilos... de pólvora
Por Alberto Gómez
Durante el último ensayo en Malasia, aparte de algún aguacero cálido y pegajoso, cayó una losa de cuatro kilos extraordinarios, un apéndice de última hora en un reglamento, un lastre añadido a motos que ya habían sido engordadas con otros cuatro adicionales al final de temporada. Aquella lluvia fina de kilos fue un jarro de agua gélida para algunos de los pilotos que tuvieron que ver agregados a sus chasis piezas de peso que no estaban en el guión.
Sueños de papel
Por Alberto Gómez
Estoy sentado frente al ordenador. A un lado, una montonera de papeles. Son sueños impresos. Tengo el corazón alérgico a la realidad. Hay cientos de cifras. Vueltas. Una persecución. Entre guarismos, como escondidos, aparecen algunos apellidos de rancio abolengo en este motociclismo trufado de héroes. Leo Stoner. En cabeza siempre. Los campeones suelen comandar hasta en los folios en blanco. Poco después pesco a Lorenzo. Y a Pedrosa. Un poco más abajo emerge Rossi. Y un sinfín de números que siempre encierran tras las claves una traducción. No hace falta repescar declaraciones o valoraciones de ninguno de ellos. Hay canciones que no valen una sola palabra.
Porque nos faltas
Por Alberto Gómez
Hay una carpeta en mi Spotify a la que recurro cada vez con mayor frecuencia. Musicaquemelevantalalibido. Esta vez me abruma con los primeros acordes. La memoria es inmisericorde. Siempre pide peaje. No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor. Atronan unos redobles de batería. Como una metralleta. Sunday bloody Sunday. Me voy a Malasia, flotando. Se agolpan recuerdos. Aquel domingo me duele.
CRT, el cambio para que nada cambie
Por Alberto Gómez
La primera impresión a veces no es la que cuenta. Cierto, las siglas CRT asustan. Chirría leerlas y hasta tienen tufo de mal olor. Claiming Rule Teams, es su denominación anglosajona en el reglamento, para explicar la nueva categoría cliente que está a punto de ingresar en la categoría MotoGP, quién sabe si un virus maligno, como algunos plantean, o la resolución definitiva, como una vacuna, a los males económicos y de imagen que están torpedeando al Mundial en su línea de flotación.
Ciao amigo
Por Alberto Gómez
Era un niño. No hay nubes en el cielo. Sobrevolamos el Adriático. Busco a Marco en las alturas. Su casa no está lejos. Hay espinas en mi estómago. Atrás se ha quedado Kuala Lumpur. Hacia adelante un vacío. El avión apenas murmura. Pienso en Valentino Rossi. Me recuerdo llorando, abrazado a Mirco Lazzari. Y una nube de fotógrafos malayos retratando cualquier gemido, ametrallando a cuantos sufren. Marco no está. Era un niño. Las reprimendas en la prensa, las sanciones… Cuánto duele no despedirse. Coriano será de un negro intenso. Valencia, la próxima semana, un funeral.
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