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jueves 23/10/2014

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46 razones para creer

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RossiGridPOR

Por Diego Lacave*

A los incautos que defienden que el tiempo de Rossi ha terminado, yo sólo puedo decirles una cosa: Valentino permanece. No es un rumor. De esto te puedes fiar 46 veces.

De currar sabe un rato

El debate, ahora que le ganan con la misma moto, es si lo hace o no. Pero él sabe mejor que nadie que, una vez más, toca pelear como nunca. Hasta el momento de su caída en 2010, cuando se rompió la pierna, Rossi atesoraba un récord espectacular poco conocido. El percance sucedió en el Gran Premio de Italia, en los entrenamientos libres, entre la magia que destila el circuito de Mugello. Este accidente cortó una racha que no se había interrumpido desde que en 1996 debutara en el Mundial, en la categoría del octavo de litro. A saber: la presencia de Valentino en la parrilla de salida, un Gran Premio tras otro, sin faltar ni una sola vez, ni por lesión, ni por sanción, ni por razón alguna. Catorce años seguidos al pie del cañón. Por eso, no sólo para mí, creo que para todos los aficionados que saben lo que esto significa, el #46 atesora un talento que está por encima del resto de las estadísticas de sobra conocidas. Y algo más que talento. Porque, por encima de cualquier otra consideración, Valentino Rossi es un currante como la copa de un pino.

De pilotar una MotoGP, también

Otra cosa muy destacable es que Rossi se lo pasa muy bien trabajando. Él disfruta con lo que hace, lo consigue; y vuelve de nuevo el debate, la conjetura: ¿también ahora que los resultados no acompañan? Yo le pregunté en Jerez cómo estaba su arma secreta, su cabeza; y no se escondió: “está jodida por trabajar en algo que no funciona”.

Que nadie llore la desgracia de Valentino. Al fin y al cabo, se dedica a lo que más le gusta y lo que mejor se le da. ¿Las motos? No sólo eso: las carreras. Valentino necesita correr en moto, pero también necesita ganar. Este es el reto ahora: volver a un sitio que no le pertenece a nadie, porque hay que ganárselo; pero que para el #46 ha sido su lugar natural: el podio, o sea, lo más alto del podio. Su décimo Título de Motociclismo es ahora un sueño lejano, imposible para los que disfrutan echando tierra a un muerto que yo aún creo que está muy vivo. Sus detractores se olvidan del esfuerzo que tuvo que hacer para volver a ganar en 2008 y 2009, teniendo ya en su garaje de compañero a un portento recién llegado de la talla de Lorenzo. Insolente como era él, sin complejos como él, competitivo como él… como dice Forcada: como él. Jorge acabaría ganando el título en 2010 y una cosa más: el favor de Yamaha. Después de volar a la altura de las dos grandes fábricas japonesas, la llegada a Borgo Panigale se convirtió en un aterrizaje de emergencia. Valentino dio ese salto sin red y sin miedo. Porque no pensaba que fuera a olvidársele cómo se pilota una MotoGP.

Tú no te fíes

Sería imposible cuantificar lo que se ha escrito, opinado, sobre el momento actual de Valentino en MotoGP. A ti, lector, te recomiendo que no te fíes de otra opinión que no sea la tuya; que cuando pienses en Rossi escuches lo que te dicen tus tripas, o lo que sienta tu propio corazón. No confíes en las portadas de las revistas, en los rumores que algunos periodistas quieren convertir en noticia contrastada y ni mucho menos, en las conjeturas de bultos sospechosos de la calaña de ése tal Lacave que escribe, vamos que le dejan escribir, en Motocuatro. Yo, a estas alturas, me fijo en lo que me dicen sus rivales, especialmente los que están más fuertes que él de cara a la lucha por el Título. Ellos saben que Rossi puede volver muy fuerte en cualquier momento, porque experiencia tiene y la experiencia también sirve para digerir una mierda de situación como esta. Sirve para ser capaz de apartarse un poco, estudiar el escenario y tomar las mejores decisiones en los momentos oportunos. Otra cosa es que los pasos sean los correctos, tanto los de Rossi como los de Ducati; y lo vamos a ver en las próximas tres carreras.

Por ahora, me fío del doctor, ya digo, 46 veces si hace falta. Cuando ganaba deseaba que alguien le ganara y ahora quiero verle arriba de nuevo. Tengo el pálpito de que seguirá trabajando en serio, los viernes y los sábados, para que, cuando sea domingo de Gran Premio y se apague el semáforo, todo el mundo sepa que en la parrilla de salida hay un piloto que mueve multitudes, que tiene algo especial que no hace falta explicar. Lleva el #46 en el carenado. Y es un italiano que se llama Valentino Rossi.

 

*Este artículo es un extracto actualizado de la Guía Oficial de MotoGP, que ha salido tan buena que ni se nota que ha colaborado nuestro “bulto sospechoso” afincado en Irlanda. Si te lees el original te reirás un rato con los cambios. Y si quieres seguir a @DiegoLacave en Twitter puedes hacerlo, allá tú.


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