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viernes 22/08/2014

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Valentino Rossi-Ducati, el divorcio que viene

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PreziosiRossi12

La actuación de Valentino Rossi y su Ducati durante el pasado Gran Premio de Qatar, con la décima plaza final en la carrera del italiano, a más de 33 segundos del vencedor, no va a pasar a la historia como una simple anécdota, sino que se va a convertir en un punto de inflexión en la exitosa carrera del piloto nueve veces campeón del mundo.

Las declaraciones de Valentino tras la carrera son, en realidad, el inicio del fin, la ‘demanda’ de divorcio por parte del piloto, que no ve a Ducati ya capaz de hacer una moto a su gusto y necesidades, no ya para ser campeón, sino para poder luchar por alguna carrera y estar, de vez en cuando en el podio. Valentino no se ve capaz de resistir, mentalmente, diecisiete grandes premios más sin una moto competitiva. “No me voy a jugar la vida por hacer sexto”, dijo, en referencia a la actuación de su compañero de equipo, Nicky Hayden, que por lo visto sí se la jugó para conseguir esa posición.

A Valentino, por primera vez en su carrera, le están fallando dos componentes básicos para poder seguir siendo un piloto competitivo: la ilusión y la motivación. ¿Sigues manteniendo la ilusión y la motivación intactas?, le preguntamos directamente el sábado tras la calificación. “Sí, sí, ha sido una desilusión acabar tan atrás”, dijo, haciendo ver que no entendía la pregunta. Sí que la entendió, perfectamente, pero no quiso contestarla, él sabe más que nadie que eso sería reconocer que ha bajado los brazos, que se ha rendido. Y ese, no es su estilo, no va con su carácter.

Valentino ya no quiere correr más con la Ducati GP12 de chasis de aluminio que pidió que le construyeran. “En Ducati no siguen mis indicaciones”, aduce. “La culpa es sólo nuestra, Valentino no tiene nada que ver”, encaja Filippo Preziosi, el padre de la Desmosedici, tratando de cargar con la culpa. Da igual de quien sea la culpa, eso es secundario. Lo importante es que con esta moto Valentino sabe que no puede ser competitivo, que va a pasarse toda la temporada haciendo lo que hizo en Qatar y que él, lógicamente, no está dispuesto a pasar por eso.

El entorno de Valentino, siguiendo sus deseos e indicaciones, ha iniciado ya la preparación de la temporada 2013, una vez concluido que en Ducati no va a seguir de ningún modo. La primera opción, y en la que ya están trabajando y ha habido contactos, pasa por el equipo Tech3 de Yamaha. El próximo 31 de diciembre todos los pilotos que podrían tener alguna implicación en la toma de decisiones acaban contrato. Stoner y Pedrosa en Honda, Lorenzo en Yamaha, y los dos pilotos del Tech3, Carl Crutchlow y Andrea Dovizioso. Valentino ha puesto el ojo en la Yamaha satélite del italiano, sabe que, al menos de inicio de temporada, en el Tech3 tienen la misma moto que en el equipo oficial de Yamaha, y eso le valdría para comenzar la temporada en igualdad de condiciones. Para el equipo no sería ningún problema, un simple cambio de pilotos y, además, italiano por italiano. El sueldo de Valentino saldría de los patrocinadores que él mismo aportaría, entre ellos Monster, que es patrocinador personal del piloto y lo es, también, del equipo. Además, ahora mismo para Valentino es más prioritario volver a ganar carreras que ganar dinero, que lo haría igualmente por su tirón mediático y publicitario.

El único problema de esta operación es, evidentemente, la posición que tomará Yamaha al respecto. Hervé Poncharal, el propietario del Tech3, compra las motos a fábrica, pero en unas condiciones especiales y, siempre, bajo la supervisión del equipo oficial, por lo que respecta a pruebas y evoluciones. Desde fuera se puede pensar que Jorge Lorenzo podría poner pegas al fichaje de Rossi por el equipo satélite de Yamaha, una impresión que es totalmente opuesta a lo que piensa Jorge. Lorenzo sabe que con una Yamaha ya le ganó en 2010 y que con la misma moto le tiene, más o menos, controlado. Mientras que si, por lo que fuera, acabara con una Honda, el rendimiento de Rossi sería, para él, imprevisible. Además, Valentino es amigo personal del que fuera superjefe de Yamaha en las carreras, Masao Furusawa, y su relación con la fábrica nipona acabó bien, a diferencia de Honda, donde salió dando un portazo.

Otra opción que se plantea Valentino es comprar, directamente, una Yamaha y montar su propia estructura, pero eso chocaría con la política de la fábrica, de tener sólo un equipo oficial y uno satélite con dos motos, cuatro en total. Se ha hablado y rumoreado que Coca Cola podría estar detrás para pagar esa moto, pero eso es muy complicado, ya que la marca de la bebida de cola tiene la política de patrocinar competiciones, no deportistas individuales o equipos. Este tipo de patrocinios (algunos equipos de fútbol sudamericanos llevan Coca Cola en sus camisetas) pueden hacerlo algunas distribuidoras locales, pero son de cantidades pequeñas, y estamos hablando de una operación de más de 15 millones de euros, sólo al alcance de la central, que no tiene ningún interés de entrar en esta operación.

El divorcio y Phillip Morris

Llegados a este punto, lo único que preocupa a Valentino es esta temporada. Ligado a Ducati hasta el 30 de diciembre, el piloto ya da por perdido el año y estaría dispuesto a no correr, rescindiendo el contrato con su actual equipo y esperar a 2013 para volver al mundial. En este punto podría haber un entente entre ambas partes. Ducati es una fábrica y su misión no es otra que vender motos, la división de Ducati Corse es un departamento dentro de la fábrica, y ahora mismo no tienen muy claro en Bolonia si la imagen de Rossi acabando a 33 segundos del primero y hablando mal de Ducati es un buen ‘slogan’ para vender motos.

Además, la fábrica, con 800 millones de euros de pérdidas, está en venta y Audi, el fabricante de coches del Grupo Volkswagen que quiere comprarla asumiendo las deudas, está auditando los números, por lo que no se puede aumentar la deuda ni hacer operaciones que pongan en peligro la venta, único medio de salvar la fábrica. Como ejemplo, hace unas semanas, un equipo-cliente vio como Ducati le ejecutaba un aval de 1.5 millones de euros contra un impago de 200.000, algo que no había sucedido nunca pese a los reiterados retrasos por parte de de ese equipo en los pagos a la fábrica. El tema siempre se había resuelto con un par de llamadas y el pago un poco más tarde… Esta vez, bajo la lupa de Audi y sus auditores Ducati ejecutó el aval, dejando a este equipo de MotoGP en una situación bastante delicada.

Hasta ahora el sustento de Ducati venía de su patrocinador principal, Phillip Morris, que fue quien puso el dinero para pagar a Rossi y desarrollar nuevas motos, como la GP11.1 o ahora la GP12, pero Ducati no ve viable, tras correr una sola carrera, volver a pedir dinero a su patrocinador para hacer una nueva moto.

Por su parte, a Rossi le da un poco igual si queda bien o mal con Ducati, ese tema ya lo da por perdido. Su preocupación es quedar bien con Phillip Morris. El italiano sabe la fuerza que tiene la tabaquera y que si se fuera a la francesa podría recibir represalias importantes. Es por eso que antes de anunciar el divorcio definitivo, quiere hablar con el fabricante de tabaco y aclarar las posturas, incluso invitarle a participar de su próximo proyecto con la Yamaha del Tech3. Sólo si Phillip Morris da su visto bueno, Rossi negociará la rescisión del contrato.

No acabará la temporada

Valentino no quiere seguir corriendo con Ducati, la decisión está tomada, ya no hay feeling entre él y la fábrica, entre Preziosi y Jeremy Burgess, la comunicación es escasa y Rossi sabe que ni el nuevo neumático Bridgestone ni una nueva posible evolución de la moto, hecha según el criterio de la fábrica, no del piloto y su equipo técnico, le van a permitir ser competitivo y ganar carreras. Así que ya es sólo cuestión de tiempo, de madurar el tema, si en Jerez y Estoril se repite lo de Qatar, el interés al final será mutuo por llegar a un buen divorcio, Ducati se ahorraría el sueldo de Valentino y la mala imagen, mientras que el piloto se ahorraría un nuevo año aciago, y se podría dedicar a preparar el 2013 y correr mientras tanto algún rally o carrera de coches que tanto le gustan, manteniéndose en el candelero.

En Dorna están al tanto de todo, tienen asumido que Valentino no va a terminar la temporada, pero confían en que vuelva el próximo año con un proyecto ganador y ya les va bien que no sea con Ducati, quien no va a aceptar la limitación de las revoluciones en sus motores, algo que va a entrar ya en vigor la próxima temporada, comprometiendo el futuro de la marca de Borgo Panigale en MotoGP.

Germán Garcia Casanova

 

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